Verdades y mentiras del mal de ojo

Todos hemos oído hablar del mal de ojo. Es verdad que son muchos los que no creen en esta leyenda, pero lo cierto es que existe. Es una fuerza detectable por personas especializadas en ella y que tiene cura, pero, existen algunos mitos sobre ello que son falsos.

mal de ojo

Lo primero que debemos hacer es explicar su existencia. Se da, sobre todo, en personas que creen en el propio mal de ojo. Si alguien no cree en ello, es más complicado que pueda tenerlo. Es, por tanto, una “enfermedad” que sobre todo reside en nuestra cabeza. El otro caso posible es que hay personas que transmiten más energía que otras, y estas son las que pueden mandarnos toda su fuerza en desearnos un mal.

Junto a estas dos explicaciones podemos desmitificar el hecho de que el mal de ojo solo puede ser echado por esas personas de etnia gitana que nos ofrecen romero en las puertas de iglesias u hospitales, algo totalmente falso.

Ahora vamos con los síntomas. Son distintos según la edad del afectado. En los niños pequeños produce, especialmente, vómitos y falta de apetito. Por su parte, en los adultos, se manifiesta también en esos casos a los que hay que añadir la desgana y la falta de fuerzas y de concentración. Además, suele ir unido a rachas de mala suerte en el tema económico, labora e incluso familiar.

Eso sí, hay que desmentir que el mal de ojo cause graves problemas a quienes nos rodean, incluso a nosotros mismos. Muchos creen que un mal de ojo puede causarnos la muerte o provocar la de algún ser querido. Nada que ver con la realidad. Son episodios de mala suerte, pero en ningún caso revisten gravedad.

Su cura es aún más factible. Decíamos antes que el mal de ojo puede ser más que nada un problema de cabeza. Pues dejemos de creer en él, y así le eliminaremos. Hay que decir que es cierto que existen personas capaces de curar este mal. Si quieres comprobar si eres de ellos, echa en un vaso agua y aceite. Si ambos componentes se mezclan, enhorabuena, eres uno de los elegidos.

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