Atrae la buena suerte

Religiones, culturas, tradiciones…existen miles y cada una con su propio repertorio de amuletos para atraer la buena suerte. Aunque no hay que olvidar todos aquellos rituales individuales que tenemos cada persona para que los exámenes salgan bien, las entrevistas de trabajo tengan éxito o incluso para que se cumplan los deseos.

Son múltiples los objetos a los que se acuden para invocar la buena suerte. Desde plantas o alimentos hasta muñecos de tela. Si comenzamos por las primeras, sin duda el símbolo de la buena suerte es el trébol de cuatro hojas, aunque también la ruda suele utilizarse a menudo para este tipo de acciones. Dice la tradición que es bueno plantarla a la entrada de la vivienda para alejarla de las malas vibraciones. También comentan los expertos en este mundo que es importante intercambiarla con los amigos o familiares para que de esta forma la ruda vaya cargada de más positivismo. Otros usos de la ruda en el hogar son los jabones elaborados con esta planta o incluso brebajes o infusiones preparados con ella.

trebol-4-hojas

Algunas herramientas de trabajo también pueden ser utilizadas como elemento principal para invocar la buena suerte. Es el caso por ejemplo de las herraduras de los caballos. Con siete orificios, suele ser uno de los objetos que se coloca en la puerta de las viviendas, eso sí, con los extremos hacia arriba para que la reserva de buena suerte no se vacíe.

También las piedras tienen especial importancia en el mundo del esoterismo. Es el caso por ejemplo del ojo de tigre. Con tonos amarillos y dorados mezclados con rojo y un especial brillo, es la piedra indicada para evitar el mal de ojo. Además, dicen, limpia el organismo proporcionando a los individuos una fuerza interior que les ayudará a sobrellevar los problemas o los imprevistos que puedan surgir en el día a día.

No hay que olvidar tampoco, la importancia que en este mundo tienen los símbolos religiosos. Estampas, crucifijos, imágenes o rosarios son sin duda uno de los amuletos más utilizados para estar protegidos ante el mal de ojo o para acercar a nosotros la buena suerte.