El lado más cruel de una enfermedad

The Walking Dead es una de las series de moda. Para los despistados, se trata de un apocalipsis zombie, tras el cual estos intentan conquistar la tierra comiéndose a todos los humanos que quedan en Estados Unidos.

Todo ficción porque queda demostrado que los zombies no existen. Ni siquiera en el día de Todos los Santos salen a darse una vueltecita.

Pues bien, un hombre británico asegura que si existen. Y no solo, sino que asegura que él lo es. Todo viene dado por una extraña enfermedad por la que él considera que se ha transformado en zombie. Esta enfermedad es conocida como síndrome de Cotard.

zombie

Fuente: The Clinic

Se trata de la enfermedad más rara del mundo. Conocida como síndrome del cadáver caminante (traducción por cierto de la exitosa serie americana), quienes la sufren creen estar muertos y notar como sus órganos se van pudriendo por dentro. Sus sensaciones son tales que aseguran que es imposible que mueran debido a que ya lo están, se sienten inmortales.

Este hombre británico llamado Graham aseguró en un artículo en la revista “New Scientist” que no necesitaba comer porque estaba muerto y porque aunque comiese, no saboreaba nada porque no tenía gusto. Tampoco tenía el sentido del olfato.

Su creencia fue tan lejos que incluso intentó trasladarse a vivir al cementerio, algo que, lógicamente, no pudo conseguir. Afirmaba que tenía que estar entre los suyos, comunicarse con quienes eran como él y no hablar con aquellos a los que no tenía nada que decir porque pertenecían a un mundo totalmente distinto al suyo.

La enfermedad le surgió tras intentar suicidarse con un aparato eléctrico dentro de su bañera, lo que provocó la muerte de su cerebro pero que su cuerpo sobreviviese.

El caso de Graham es aún más extraño por otra razón, quienes sufren esta enfermedad son incapaces de hablar o caminar, cosa que si hace el británico.

Un triste capítulo que hace ver que en algunos casos The Walking Dead se convierte en una cruda realidad en la que, gracias a Dios, los humanos siguen vivos.