Una lección que quedará para la historia

Hoy en día, vivimos en una sociedad en la que todo lo asociamos al físico. No tenemos que irnos más lejos de nuestro grupo de amigos. La novia de este es un poco fea, la de este viste mal, la de este tiene una boca que da pena verla, la de este tiene kilos de más…A esto unimos las burlas a las personas con un físico poco apropiado con insultos variopintos sobre su aspecto físico. Unas burlas que en muchos casos cuestan depresiones, rupturas e, incluso, enfermedades graves como la anorexia.

Por ello, en una sociedad tan idealizada y en el que un musculitos o una cara bonita con dos neuronas en el cerebro tienen más oportunidades que un feo o un gordito con tres carreras, hemos decidido rescatar la historia de superación más grande jamás contada. O lo que es lo mismo, la historia del italiano Francesco Lentini.

Para quien no le suene su historia, Lentini nació en Sicilia con varias particularidades. Contaba con tres piernas, cuatro pies y dos penes. Estos últimos eran totalmente funcionales y ambos contaban con sus respectivos testículos.

tres piernas

Sus padres debieron ver en él una especie de monstruo, por lo que decidieron entregar a Francesco a su tía. Con ella creció hasta que pudo ser ingresado en un centro para discapacitados.

Fue en este lugar donde el italiano comenzó a dar sus primeras lecciones. Cada día se miraba al espejo para superar sus miedos, sus defectos. Al hacerlo se daba cuenta de una cosa: había personas que estaban peor que él. No solo físicamente, también mentalmente. Era un afortunado por estar vivo. Y lo más importante, se sentía orgulloso por ello, daba igual que le mirasen, lo que pensara, era feliz, y muy pocas personas en el mundo pueden decir eso.

Su adaptación fue enorme, y quienes le rodeaban destacaban sus habilidades futbolísticas. Esto le valió para viajar a Estados Unidos y participar en el mayor espectáculo del mundo para personas raras físicamente.

Su fama, su amabilidad y su aceptación de sí mismo hicieron que se enamorase de él Teresa Murray, con la que se casaría y tendría cuatros hijos. Con ella vivió hasta que muriese a los 77 años.

Con dignidad, humor y una superación increíble vivió Francesco Lentini cuyo valor le hizo ganarse el respeto y la admiración de todos. Un ejemplo para una sociedad actual que parece haber olvidado los valores reales.