El porqué del rechazo del cristianismo al horóscopo

Las creencias cristianas rechazan en su totalidad ciertas prácticas o celebraciones como el carnaval al considerarlo una fiesta pagana. Lo mismo ocurre exactamente con el horóscopo. Dios es el único que conoce nuestro futuro, no los astros. Y muchos menos las personas que dicen saber leer las cartas o interpretar las estrellas. Para ellos, se trata de personas sin fe que engañan a quienes confían en que puedan adivinar lo que ocurrirá en unos días, meses o años.

horóscopo

Pero lo cierto es que este papel de la Iglesia con la astrología viene de lejos.  En antiguos Concilios como el de Toledo se condenaba a los creyentes en ella al considerarles herejes. Afirma además el catecismo que estas personas de adivinación han de ser rechazadas ya que son incitaciones del mismo demonio para poder hacer, en algunos casos, lo imposible: hablar con muertos.

Desde el cristianismo también aseguran que estas creencias lo único que provocan es una visión falsa de la realidad. Ocultan los problemas. Cree que quienes acuden a ellas tratan de tapar su situación. Además, considera que las supersticiones son la forma en la que una persona demuestra que se ha desviado de su camino y ha perdido la fe en Dios. Satán ha ganado el pulso en esos casos según manifiesta la Iglesia.

Para “curarse” de este mal, consideran que hay que dejarse de pensar en el mañana, vivir día a día y confiar en Dios. Afirman que solo él es el encargado de marcar tu destino, nunca los astros.

Lo que es cierto es que pese a estas afirmaciones, desde el cristianismo también se ha mirado con otros ojos a la ciencia de los astros, no solo desde la parte crítica. El ejemplo de ello lo tenemos en Santo Tomas, quien afirmó que las estrellas no predecían el futuro, pero que si podía ser una parte importante de él.

En contra de las expresiones del cristianismo están los hechos. Un ejemplo lo tenemos  en el suizo Kraft predijo el atentado que sufrió Hitler en Munich.

Una lucha histórica entre el cristianismo y la astrología que parece durará durante siglos y que, quien sabe, lo mismo alguien ya sabe quién saldrá vencedor.