Bélmez, territorio fantasma

Hace más de 40 años, allá por 1971, la familia Pereira vivía tranquilamente en el  municipio jienense de Bélmez de Moraleda. Fue a partir de aquí cuando extrañamente empezaron a aparecer manchas en su vivienda. Éstas fueron tomando forma hasta convertirse en caras.

El suceso sorprendió a propios extraños. Tras un tiempo de observación, la familia decidió ir al Ayuntamiento, con una de las caras enmarcadas, para contar lo que estaba sucediendo en su casa.

Tras esto comenzó una excavación para investigar qué podía ocurrir. Bajo la casa se encontraron huesos. La causa es que allí se encontraba un antiguo cementerio, fechado en el siglo XVIII. Poco después, y tras descubrir esto, el caso pasó a manos de parapsicólogos que cerraron la vivienda durante unos meses para averiguar cuál podía ser el origen de esas caras.

caras belmez

Pese a que muchos pensaban que esto podía ser obra de la propia familia, en busca de dinero y fama, los estudios revelaron lo contrario. La casa se precintó durante tres meses, periodo en el cual aparecieron nuevos rostros. Los ya existentes terminaron de perfilarse e incluso, lo más sorprendente, se movieron de sitio. Quizás lo hicieron en busca de una posición mejor que en la que estaban, o, simplemente, para dejar paso a la salida de otras.

No solo eran las caras las que imponían, también se descubrieron psicofonías. En ellas, el reputado experto en estos casos, Germán de Argumosa, escuchaba como le hablaban y le pedían que picara y levantase cemento.

Científicos de todo el mundo han intentado tumbar la teoría de las apariciones, pero, hasta el momento, todas las posibilidades han quedado anuladas, añadiendo así más misterio a este extraño asunto.

Aún sigue abierta una investigación por parte de la Sociedad Española de Investigadores Parapsicológicos. Lleva en marcha desde 2004 y aún desconocemos los datos de dicho estudio. Lo único que sabemos es que una vez muerta María Gómez Cámara, mujer del señor Pereira, y sobre la que se vertían más acusaciones de manipulación, las caras son menos intensas y se han frenado las apariciones. Veremos si Bélmez de Moraleda es un pueblo fantasma o, simplemente, una casa estafadora.

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